Nuevas advertencias para controlar la burbuja inmobiliaria
Fecha lunes, 27 de diciembre de 2004
Tema Burbuja Inmobiliaria


Según artículo que hemos podido leer en Diarioexterior.com, Morgan Stanley alerta a controlar la burbuja inmobiliaria en España ya que el suelo está "sobrevalorizado" Los expertos apuntan que la burbuja española es similar a la del Reino Unido, con la salvedad de que el Banco de Inglaterra tiene capacidad de maniobra y el de España no.

Para que España mantenga un ritmo de crecimiento acorde con el resto de Europa, advierten que es necesario controlar "la sobrevaloración de los inmuebles, conseguir una regulación más transparente y una disciplina fiscal más rigurosa".

Para Morgan Stanley, los inmuebles estaban en 2003 un 30% por encima de sus precios teniendo en cuenta sus fundamentales. "Dado que las políticas monetarias permanecen expansivas, la burbuja está cerca de su límite y ahora una corrección brusca en los precios es más que posible", apuntan. Por otro lado, advierten de que "el fuerte aumento del endeudamiento de los hogares, muy por encima del promedio europeo, ha incrementado la vulnerabilidad de la economía ante factores externos."

Los expertos apuntan que la burbuja española es similar a la del Reino Unido, con la salvedad de que el Banco de Inglaterra tiene capacidad de maniobra y España no. El único instrumento de que se dispone el Gobierno español es el de la política fiscal, que debería seguir restrictiva para contrarrestar la liquidez de la economía. Las medidas aplicadas por el Gobierno están principalmente orientadas a facilitar el acceso a la vivienda de las personas con rentas bajas. Para Morgan Stanley, sin embargo, la clave es que el proceso de liberalización de suelo sea más transparente. En este sentido, "una reforma que regule la concesión de los permisos de construcción sería bienvenida". Por último, consideran que el tratamiento fiscal de los alquileres debería ser "totalmente modificado".

La entidad señala que el crecimiento de la economía española se ralentizará desde el 2,6% de 2004 hasta el 2,2% en 2005, debido a la fortaleza del euro y a los elevados precios del petróleo.

Este crecimiento será el más lento de los últimos tres años. Los economistas del banco estadounidense afirman que la evolución de la economía española durante 2004 ha sido claramente satisfactoria. Sin embargo, constatan que el diferencial con el resto de las economías europeas se ha reducido.

Morgan Stanley estima que el Producto Interior Bruto (PIB) en España será del 2,2% en 2005 y del 2,7% en 2006. Respecto al desempleo, opina que España será incapaz de moderarlo, ya que crecerá una décima el próximo año, hasta el 11,3%, desde el 11,2% pronosticado para este año. La tasa de inflación seguirá muy por encima de los niveles deseados por el Banco Central Europeo (BCE).

En opinión, de Morgan Stanley estará en el 2,8% durante 2005 y 2006, frente al 2,0% de límite marcado por el organismo europeo.

En lo que respecta al endeudamiento familiar, Morgan Stanley advierte de que los préstamos concedidos han pasado del 42% (tomando como referencia el ratio de Producto Interior Bruto, PIB) en 1995 al 70% en 2003, mientras que en la zona euro han pasado desde el 47% al 57%.

Según estas cifras, el ahorro neto no superaba el 1% en 2003, lo que sugiere que "los hogares están ya financieramente al límite de sus posibilidades". Dado que la mayor parte de la deuda es a corto plazo, un incremento de los tipos de interés podría afectar seriamente el consumo.

Por este motivo, aconsejan a los bancos y cajas que limiten la oferta de créditos a tipos variables Por ultimo, en lo que respecta a la productividad, los expertos afirman que se ha visto reducida sensiblemente en los últimos años y que presenta serias dudas sobre si España estaría realmente en condiciones de competir en un mercado global más integrado.

Una de las razones que explicarían el diferencial con Europa sería "el uso excesivo de contratos temporales". La utilización demasiado amplia de esta modalidad laboral ha reducido el interés por la formación de los trabajadores. Puesto que una mayor flexibilidad laboral es necesaria, también lo es la formación. Para terminar, señalan que se debería fomentar la competitividad en el sector servicios al por menor y en el de las profesiones liberales.







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