Faltan 400.000 pisos en Catalunya
Fecha viernes, 07 de mayo de 2004
Tema Actualidad inmobiliaria


Hemos podido leer en diversos medios de comunicación reseñas al estudio de prospectiva realizado por el Centre de Política del Sòl i Valoracions de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

En Catalunya harán falta, al menos, 400.000 nuevas viviendas antes del 2011 para atender la demanda de primera residencia que se creará durante este decenio. Esta cifra equivale a las viviendas habituales construidas durante el decenio 1991-2001, el de mayor ritmo de crecimiento inmobiliario de la historia en Catalunya.

Dicho estudio de la UPC, dirigido por el arquitecto Josep Roca Cladera junto con Carlos Marmolejo, se basa en la evolución demográfica de la población autóctona catalana, las previsiones de necesidad de vivienda de este sector y su capacidad para ocupar los empleos que se crearán en los próximos años, si se mantiene el crecimiento, aunque sea a tasas muy bajas.

Los factores demográficos empezarán a pesar en breve en el mercado inmobiliario. A diferencia de la década de 1991-2001, caracterizada por un aumento continuo de la demanda de vivienda por parte de la población autóctona, la próxima ésta caerá de forma sustancial. El relevo lo cogerán los inmigrantes. La razón, sencilla: en siete años el envejecimiento de la población y el crecimiento económico disparará el déficit de mano de obra y para afrontarlo las empresas locales deberán recurrir a los inmigrantes.

Para los autores del estudio, este panorama obligará a las administraciones a construir más vivienda protegida y reservar más suelo para este tipo de casas (no sólo el 20 por ciento que establece la nueva Llei d'Urbanisme de Catalunya).

Sin embargo, se producirá un gran cambio del perfil de los demandantes. Al menos el 33% de estos serán trabajadores inmigrantes, mientras que la población autóctona sólo supondrá el 67% restante. Estos porcentajes suponen un cambio radical con lo sucedido en el último decenio, en el que de las 425.000 nuevas residencias principales, sólo un 16% fueron a parar a manos de inmigrantes. Una de las consecuencias de esta tendencia será que aumentará la demanda insolvente, dado que los trabajadores inmigrantes tienen empleos menos cualificados y disponen de unos ingresos salariales inferiores a la media.

Teniendo en cuenta la previsión de 400.000 pisos nuevos, vaticinan que los precios de las viviendas deberán moderarse en los próximos años, y añade que, a pesar de ello, será necesario que casi un 50% de la nueva oferta inmobiliaria sea de protección oficial para garantizar el acceso al derecho a la vivienda de estos trabajadores. "Ahora no suena políticamente correcto decir que las administraciones tendrán que construir viviendas para inmigrantes, pero deberán hacerlas si se quiere un crecimiento económico sostenible", advirtió.

El 72,1% de la demanda decenal neta de vivienda autóctona en Catalunya se situará en la región metropolitana del Barcelona, así como la de pisos para inmigrantes.







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