AEGI realiza por segunda vez un estudio sobre el impacto de la formación para el
Fecha miércoles, 25 de noviembre de 2009
Tema Notas de prensa


La formación: un valor en alza para el sector inmobiliario.La formación: un valor en alza para el sector inmobiliario.

Las particularidades del sector de la gestión e intermediación inmobiliaria complicaban años atrás que las empresas considerasen la formación con elemento indispensable para el desarrollo profesional de los trabajadores. Sin embargo la lucha que estos años atrás ha llevado a cabo la patronal de las inmobiliarias, AEGI, ha supuesto un cambio de tendencia hacia una valoración real de la formación por parte de todos los agentes intervinientes.

En este sentido ha jugado un papel fundamental la situación económica en la que se ha visto envuelto el sector. Durante los años de bonanza económica, el sector ha sido testigo de la entrada de profesionales ajenos a la actividad inmobiliaria, lo que provocó que los trabajadores emplearan su tiempo en la compraventa de inmuebles en detrimento de la formación.

Sin embargo, los pronósticos de los expertos que auguraban una ralentización del sector y por ende de los empleados peor formados y poco especializados para competir, tuvo como resultado un incremento en los índices de oferta y demanda. Según el informe, la mayoría de los participantes en acciones formativas están satisfechos con la formación recibida.

Actualmente se está fomentando un proceso hacia la valoración real que juega la formación para el empleo en la trayectoria profesional de los trabajadores y en la competitividad de las empresas. Todo esto se traduce en una mayor participación de los trabajadores en la formación, mejor valoración de las bondades de la formación así como una mayor preocupación por promocionar la preparación y cualificación profesional. El 90,7 por ciento de los trabajadores sabe que existen cursos subvencionados para el sector.

Por modalidades, el 42,4 por ciento de los trabajadores han optado por cursos con temática de contabilidad y finanzas, el 33,3 por ciento software e informática y un 20 por ciento han escogido los cursos relacionados con legislación y normativa.

Según se recoge en el informe, aunque ha aumentado el índice de participación, el trabajador inmobiliario sigue encontrando barreras que interfieren a la hora de hacer formación para el empleo y se hace fundamental la motivación personal para su propia preparación profesional.

El estudio añade que son el reciclaje, la adquisición de nuevos conocimientos así como la intención de mejorar el trabajo, las principales motivaciones que mueven a los trabajadores del sector de la Comunidad de Madrid.

Dice además que el periodo que ahora se abre una verdadera cultura formativa en el sector inmobiliario, en la que se están sentando las bases hacia la consideración de la formación como un elemento estratégico para favorecer la competitividad del trabajador y de las empresas a largo plazo, así como la toma de conciencia de todos los actores implicados.

Por otra parte el estudio señala la necesidad de una especialización en la formación inmobiliaria. Las necesidades de las empresas y trabajadores evolucionan al ritmo en el que el propio sistema productivo cambia. Por ello la formación debe tender a la especialización profesional, lo que supone un profesional mejor preparado, un mejor servicio y por tanto un aumento de la competitividad de la empresa.

Todos los agentes intervinientes en este estudio coinciden en la necesidad de una regulación y en que este nuevo escenario requiere un profesional reconocido y con una formación específica relacionada, que le otorgue credibilidad y garantías de calidad en el servicio.


Las particularidades del sector de la gestión e intermediación inmobiliaria complicaban años atrás que las empresas considerasen la formación con elemento indispensable para el desarrollo profesional de los trabajadores. Sin embargo la lucha que estos años atrás ha llevado a cabo la patronal de las inmobiliarias, AEGI, ha supuesto un cambio de tendencia hacia una valoración real de la formación por parte de todos los agentes intervinientes.

En este sentido ha jugado un papel fundamental la situación económica en la que se ha visto envuelto el sector. Durante los años de bonanza económica, el sector ha sido testigo de la entrada de profesionales ajenos a la actividad inmobiliaria, lo que provocó que los trabajadores emplearan su tiempo en la compraventa de inmuebles en detrimento de la formación.

Sin embargo, los pronósticos de los expertos que auguraban una ralentización del sector y por ende de los empleados peor formados y poco especializados para competir, tuvo como resultado un incremento en los índices de oferta y demanda. Según el informe, la mayoría de los participantes en acciones formativas están satisfechos con la formación recibida.

Actualmente se está fomentando un proceso hacia la valoración real que juega la formación para el empleo en la trayectoria profesional de los trabajadores y en la competitividad de las empresas. Todo esto se traduce en una mayor participación de los trabajadores en la formación, mejor valoración de las bondades de la formación así como una mayor preocupación por promocionar la preparación y cualificación profesional. El 90,7 por ciento de los trabajadores sabe que existen cursos subvencionados para el sector.

Por modalidades, el 42,4 por ciento de los trabajadores han optado por cursos con temática de contabilidad y finanzas, el 33,3 por ciento software e informática y un 20 por ciento han escogido los cursos relacionados con legislación y normativa.

Según se recoge en el informe, aunque ha aumentado el índice de participación, el trabajador inmobiliario sigue encontrando barreras que interfieren a la hora de hacer formación para el empleo y se hace fundamental la motivación personal para su propia preparación profesional.

El estudio añade que son el reciclaje, la adquisición de nuevos conocimientos así como la intención de mejorar el trabajo, las principales motivaciones que mueven a los trabajadores del sector de la Comunidad de Madrid.

Dice además que el periodo que ahora se abre una verdadera cultura formativa en el sector inmobiliario, en la que se están sentando las bases hacia la consideración de la formación como un elemento estratégico para favorecer la competitividad del trabajador y de las empresas a largo plazo, así como la toma de conciencia de todos los actores implicados.

Por otra parte el estudio señala la necesidad de una especialización en la formación inmobiliaria. Las necesidades de las empresas y trabajadores evolucionan al ritmo en el que el propio sistema productivo cambia. Por ello la formación debe tender a la especialización profesional, lo que supone un profesional mejor preparado, un mejor servicio y por tanto un aumento de la competitividad de la empresa.

Todos los agentes intervinientes en este estudio coinciden en la necesidad de una regulación y en que este nuevo escenario requiere un profesional reconocido y con una formación específica relacionada, que le otorgue credibilidad y garantías de calidad en el servicio.








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